miércoles, 19 de noviembre de 2014

GERMAÑOL




Qué inútil y estúpido es el destierro. Y cruel e injusto. Inútil porque se refuerza lo expulsado. Si se tiene la estúpida intensión de desterrar ideas, estas se maximizan y se reafirman con más fuerza. Cruel para el desterrado que es expulsado de su casa y alejado de los suyos. E injusto por privar a los demás de las ideas de otros, peligrosas siempre para los que tienen el poder.

No hace mucho, en Alemania, Karl-Theodor zu Guttenberg presentó su dimisión como ministro de Defensa por haber plagiado su tesis doctoral hace unos años. El gobierno de nuestro país está empeñado en que nos convirtamos en “alemanes1, la llevan clara. Eso es una germanización imposible. “Germañol”, ¿se imaginan? … No. Aunque, ya puestos, prefiero ser mejor que los “alemanes”, si puede ser. La política planteada por Alemania no me convence, quizás sea porque no soy “alemán”. Pero, no me importaría que nuestros políticos se germanizaran dimitiendo de vez en cuando y dejaran de lado la idea de aplicar una política de austeridad a los ciudadanos españoles.

Ideas, o conceptos como dimisión o responsabilidad  han sido condenados al ostracismo político en este país. Sin responsabilidad admitida, y más importante legislada, no cabe dimisión alguna. Una es consecuencia de la otra. Si no se regulan las responsabilidades, tampoco hay responsables. La dimisión es la aceptación de la responsabilidad, debe  ser el primer paso del responsable por decisión propia. Y Luego admitir las consecuencias que se deriven de sus errores o delitos. Exiliados esos conceptos solo nos queda el perdón y la indignación, y esto no puede seguir así. Es momento de que vuelvan, ¡¡hay que dejarlos entrar!!


(1) “alemanes”. En ningún caso hago uso del termino de manera racista o refiriéndome a los ciudadanos alemanes. Sino en un contexto del español utilizándolo como un termino, si me permiten, laboral.

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